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sábado, 4 de septiembre de 2010

Casi como un talismán

Parecido a ese objeto que reconforta tener en las manos, así es "La piedra azul" de Jimmy Liao.
Un libro pequeño, de tapa dura, casi como una joya que espera en un cofre para ser descubierta.
Los libros álbumes, ofrecen otro tipo de lectura. Cuentan un relato que se va relevando a través del recorrido de las ilustraciones. No es sólo para niños. "La piedra azul" cuenta la historia del exilio
.
Imágenes de "La piedra azul":








Como aquella historia del soldadito de plomo que intenta hacer todo lo posible para reencontrarse con su bailarina. Esta es la historia de una enorme piedra azul, tan grande como una ballena, que un día es partida en dos. Una mitad permanece en lo profundo del bosque, mientras que la otra es trasladada a una ciudad lejana.
La piedra esculpida en un enorme y bello elefante es admirada por todo aquel que la contempla. Sin embargo, no puede evitar recordar a su otra mitad y se quiebra.
Sus pedazos son recogidos por distintas personas que reconocen su belleza. Mientras convive con cada una de ellas es transformada por el desamor, la muerte, la nostalgia, la pérdida.
La única manera que la piedra encuentra de volver a su lugar de origen, es a través de la desintegración. En el movimiento, está su esperanza de reencontrase con su hogar. Se despoja de los estático, de lo pesado, se convierte en ceniza. Se desmaterializa.
Vuela por los aires hasta regresar a la profundidad del bosque y yacer con su otra mitad.



jueves, 17 de junio de 2010

Entre el cielo y la tierra

"Historia de las creencias" de Fernando Nicolay es una herencia de mi padre, un libro fascinante. Desde el primer capítulo habla sobre Dios y Dioses, el culto de los espíritus entre los salvajes y los no civilizados. Disfruté su lectura de adolescente, y todavía recuerdo con precisión los ritos funerarios más impactantes.
De niña acompañábamos a mi madre al cementerio a llevarle flores a mi padre, y mientras ella cortaba los tallos de los crisantemos para acomodarlos en el florero, nosotras, con Ana, mi hermana melliza, jugábamos entre los nichos y pasillos del cementerio.



A Patri, mi hermana mayor, siempre le gustaron las películas de terror. Era común ver toda la saga de Drácula, zombies y muertos vivos, agazapadas todas en la misma cama. Una noche no me podía dormir del miedo, veía sombras en la ventana que se acercaban y se escondían. Entonces, vino mamá y me consoló, me dijo algo que me tranquilizó bastante; "los muertos vivos y los vampiros no existen, esas son puras pavadas, no hay que tener miedo a eso, hay que tenerle miedo a los vivos".

Apenas encontré "La calavera" de Paul Westheim, me enamoré de su portada color rosa chicle rodeada de todas las rosas posibles.
"El México antiguo no temblaba ante Mictlantecutli, el dios de la muerte; tempblaba ante esa incertidumbre que es la vida del hombre. La llamaban Tezcatlipoca."
Al final, mi mamá tenía razón.



En "Antropología Filosófica", Cassirer dice: "El sentimiento de la unidad de la vida es tan fuerte e inconmovible que repugna y niega el hecho de la muerte. La idea de que el hombre es mortal por naturaleza y esencia parece extraña por completo al pensamiento mítico y el pensamiento religioso primitivo. Estamos inclinados a creer que el concepto del tiempo y del espacio es innato al espíritu humano. Pero es una ilusión. Esta idea casi no existe para la mentalidad primitiva que ve el nexo casual inmediato, entre lo dado y la fuerza oculta extraespacial. El mundo visible y el mundo invisible no forman sino uno solo."

En la calavera mexicana la Muerte no es extrahumana, no tiene fantasma; por lo tanto no gira en torno a lo macabro. Se enfrenta al hombre, y es posible, que ella, la muerte, no sea la más fuerte. Existe como parte y complemento de la vida, tal como la sombra es complemento de la luz. Esta concepción de la muerte como forma distinta de la existencia surge de determinada actitud ante la vida que se ha venido formando a través de una tradición milenaria y se manifiesta el día 2 de noviembre, día de los muertos. Es una día consagrado a la memoria de los muertos queridos.